Fray Niccolò de Poggibonsi

Libro d'Oltremare, 1346-1350

Peregrino de los más representativos del siglo XIV, Fray Niccolò en 1347 transcurrió un año entero en Jerusalén, pidiendo a sus hermanos franciscanos poder prestar servicio en el Santo Sepulcro durante cuatro meses. Su detallada descripción del Santo Sepulcro es una fuente rica de precisas anotaciones arquitectónicas y también de tradiciones no sólo litúrgicas, relacionadas con el Santuario.

Descripción de la decoración de la Cúpula del Santo Sepulcro

“Sobre las columnas en la pared de esta capilla, se ha trabajado con mucha y bella obra mosaica. Dentro se ha representado a Constantino emperador con la cruz en mano, y por la otra parte se encuentra santa Elena su madre, con la cruz en mano, y alrededor están los Profetas, como profetizaron el advenimiento de Cristo, cada uno con papel en la mano”.
Libro d’Oltremare, I, cap. XVII

Los Sarracenos en la puerta del Edículo del Sepulcro

“Quiero contar cómo esta capilla santa se ha custodiado, es decir encerrado. Como se dice, tiene tres puertas: dos están selladas, y cerradas, que nada las abre; la otra puerta, que está en levante, sí se abre, y está bien cogida, y sellada, a nuestro modo. Y estos sellos y llaves, sí tiene otros Sarracenos para sí diversos, de aquellos otros, que tienen las llaves de la puerta de la iglesia; y aquéllos abren la capilla del Santo Sepulcro, y dejan estar a la persona dentro por espacio de tres padre nuestros; y luego la echa, y cierra. Y si otros quisieran comprar las llaves de aquel Sarraceno que las tiene, se puede acordar con él por alguna cantidad de dinero, si le deja abierto, y luego sí puede permanecer, aquél que ha pagado, todo el día, y toda la noche; y los Sarracenos salen, y cierran la puerta".
Libro d'Oltremare, I, cap. XXI

El monte Calvario

“Regresando a dichos escalones, dirigido hacia el altar por mano recta, hay una puerta pequeña que lleva hacia arriba por una escalera de piedra, con diez escalones; por una parte de la escalera, y por la otra, hay una pared, y ésta lleva al monte Calvario. En cima de aquel monte hay una capilla, alta desde tierra veinte pies, y está realizada completamente de obra mosaica. [...]
Dentro, en la entrada de dichas puertas que se abren, está el monte santo cubierto por bellas losas de mármol. Y donde se clavó la santa Cruz de Cristo, hay una losa de mármol, larga cuatro pies y medio, y tiene un orificio: y es el agujero donde se clavó la santa Cruz; y por este agujero el hombre mete la mano, y todo el brazo, y lo hace por devoción. A los pies de la santa piedra hay una columna de mármol clavada, larga un pie y medio por lado, es decir desde mediodía, se encuentra dicho monte descubierto [...]. El monte es todo blanco, como de requesón. Al lado del monte se encuentra, de obra mosaica, Cristo en la cruz: a un lado se encuentra santa María, y al otro lado se encuentra san Juan Evangelista: ardiendo siempre cuatro lámparas continuamente".
Libro d'Oltremare, I, cap. XXVII

Descripción de la capilla del Gólgota, bajo el Calvario

"Bien fui bajo la capilla del monte Calvario; y debajo se encuentra una capilla, que se llama Gólgota, donde se metió el cuerpo de Adán. La entrada se encuentra a poniente, delante de dicha puerta de la iglesia, la puerta es pequeña y murada en seco; por una de las partes de la puerta de la entrada, a la derecha, y a la izquierda, hay una sepultura, levantada sobre cuatro columnas de mármol, tres pies levantada desde el suelo. Una de dichas sepulturas fue del noble, y sabio, y potente señor, que Gottifredi de Buglione tenía como nombre, con cuya empresa, y sagacidad, reconquistó la Tierra Santa, en el año corriente M. º C. º VIII (Mil ciento ocho). La otra sepultura fue de su hermano, que, después de morir, fue coronado rey de Jerusalén, y rey Balduino tenía por nombre. Y como se entra dentro de esta capilla de monte Calvario, dentro es muy oscura, hacia el monte se encuentra un hermoso altar. A los pies del monte santo, y entre el altar, hay mucho espacio, cuanto el hombre puede pasar derecho. En el monte hay una piedra, que cubre bien la mitad de la gruta, y que no se puede ver bien, sin luz. Y allí los Salamenos hicieron meter el cuerpo de Adán, y se ve, cómo el monte se dividió desde la cima hasta los pies, cuando nuestro Señor Jesús Cristo fue crucificado. Et ivi se encuentran monjes jacobinos (Jacobitas), que ofician en dicha capilla. Ecci indulgencia VII años, y no sé cuántos más".
Libro d'Oltremare, I, cap. XXVIII