San Girolamo

Epistulae ad Paulinum, 395 dC

San Girolamo, famoso por haber sido el primer traductor en latín de la Biblia, vivió en Belén a partir del 386 junto con la noble Paola acompañada por la hija Eustochio y por otros secuaces, viviendo una vida monástica en el interior de las cuevas alrededor de la cueva de la Natividad de Jesús. En una carta dirigida a Paolino da Nola, San Girolamo testimonia el estado en el que se encontraba el lugar del Gólgota en tiempos de Elia Capitolina:


"A partir de los tiempos de Adriano hasta el imperio de Constantino, durante casi 180 años, la estatua fue venerada en el lugar de la Resurrección y en la roca de la cruz una estatua de mármol de Venus fue ubicada allí por los gentiles. En las intenciones de los que llevaron a cabo las persecuciones, creían poder remover nuestra fe en la resurrección y en la cruz, si profanaban los santos lugares con ídolos".