Cirillo de Jerusalén

Catequesis prebautismales, 347-348 dC

El Obispo Cirillo, que administró sus catequesis bautismales ante la Tumba del Santo Sepulcro en la mitad del siglo IV, dejó en sus escritos pequeñas descripciones de aquella importante fábrica que los arquitectos de Constantino ingeniaron para honorar el lugar de la Resurrección.

De las excavaciones efectuadas para construir el edículo alrededor de la Tumba vacía

“Como es de costumbre hacer ante las tumbas, ahora ya no está: el vestíbulo ha sido eliminado para dar espacio a la hermosa disposición de la fábrica actual. De hecho, antes de que la munificencia real hubiera embellecido este sepulcro había un refugio delante de la roca”.
Catequesis bautismales, 14

Sobre la Cruz colocada en el Gólgota y sobre la piedra que cerraba la Tumba del Señor

“Testimonia la santa madera de la cruz, para nosotros todavía visible, que ha llenado el mundo a través de los fragmentos que los devotos cogen… este santo Gólgota cuya cima es sublime testimonio, el santísimo sepulcro con la piedra al lado que todavía está allí en el suelo”.
Catequesis bautismales, 10.19

Sobre el rito bautismal que se celebraba en la iglesia constantina

“Cogidos de la mano habéis sido acompañados a la santa piscina de la divina bacinica, como Cristo depuesto de la cruz en la tumba aquí en frente. Aquí fuisteis interrogados uno a uno si creíais en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y vosotros habéis hecho la saludable confesión de fe. Por tres veces fuisteis inmergidos en el agua y por cada una de las tres emergísteis, para simbolizar los tres días de la sepultura de Cristo”.
Catequesis bautismales, 20.4