Eusebio de Cesarea

De vita Costantini, 337-340 dC

El historiador de Constantino, Eusebio de Cesarea, en su “Vita Constantini" describe las obras promovidas por Constantino para liberar el huerto del Gólgota de los edificios paganos del Capitolium. Y en esta misma narración también describe los nuevos edificios cristianos erigidos para la glorificación de la Redención de Cristo:

Construcción de los templos paganos en el lugar del Gólgota

"En esta cueva sagrada, sucedió entonces que algunas personas impías y ateas, habían pensado retirarla por completo de la vista de los hombres. Suponían dentro de su locura que así podrían ser capaces de obscurecer la verdad de manera efectiva. Con ese fin trajeron una cantidad de desechos desde lejos y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo, prepararon sobre esta base, un verdadero y truculento sepulcro de almas, mediante la construcción de un tenebroso altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro al cual llaman Venus y ofreciendo allí detestables oblaciones en esos profanos y malditos altares. Porque ellos suponían que su objeto no podía ser de otra forma totalmente alcanzado, más que enterrando así la cueva sagrada bajo esas nocivas contaminaciones."
(De vita Costantini III, XXVI)

Descripción de la demolición ordenada por Constantino

"Le pareció necesario, dada su posición, devolver la magnificencia al lugar bendito de la Resurrección de Nuestro Señor para que fuera un objeto de atracción y veneración de todos. Por lo tanto, inmediatamente dio órdenes para que en ese espacio se erigiera una casa de oración: cosa que se hizo, no sólo bajo un simple y natural impulso de su propia mente, sino que fue empujado espiritualmente por el mismo Salvador… Acudiendo a la ayuda divina, dio órdenes para que el lugar fuera completamente purificado, pensando que las partes que hubieran recibido del enemigo el mayor grado de contaminación deberían recibir símbolos especiales, de acuerdo a sus medios, por medio de la grandeza de los favores divinos. Apenas sus órdenes fueron dictadas, esos factores de deshonestidad fueron destituidos de su orgullosa eminencia, y los lugares erróneamente elegidos, con las estatuas y los malos espíritus a los que representaban, fueron tumbados y destruidos… Pero el celo del emperador no se detuvo allí; sino que dio más órdenes para que los materiales que se destruían, tanto fueran de piedra como de madera, debían ser quitados y completamente destruidos, arrojados lo más lejos posible; y esta orden también fue ejecutada expeditivamente. El emperador, sin embargo, no se sentía satisfecho habiendo llegado a tal punto: una vez más, inflamado de santo ardor, indicó que la tierra misma debía ser cavada hasta una considerable profundidad, y que el suelo que había sido contaminado debido a las malolientes impurezas de la adoración demoníaca, tenía que trasladarse a otro lugar distante."
(De vita Costantini III, XXV-XXVII)

Hallazgo del sepulcro de Cristo

"Apenas la superficie original del piso, que estaba debajo de la tierra, apareció, inmediata y contrariamente a todas las expectativas, el venerable y respetado monumento a la resurrección de Nuestro Señor fue descubierto. Entonces realmente esta santísima cueva presentó una fiel similitud con Su regreso a la vida, en que después de haber yacido enterrado en la obscuridad, de nuevo emergió hacia la luz, y permitió a todos los que fueron a ver, una clara y visible prueba de las maravillas de las cuales ese lugar fue testimonio de la resurrección del Salvador, más clara de lo que ninguna voz podía dar."
(De vita Costantini III, XXVIII)

“El emperador envió emisarios que mostraban un verdadero espíritu piadoso y al mismo tiempo otorgó amplias sumas de dinero y ordenó que una casa de oración, merecedora de la adoración de Dios, debía erigirse cerca de la tumba del Salvador mostrando toda su riqueza y real grandeza. Durante bastante tiempo había tenido presente este plan, lo había previsto como si estuviese bajo la ayuda de una inteligencia superior, todo aquello que más adelante iba a suceder. Por lo tanto dio sus órdenes a los gobernadores de las provincias del Este, instándolos a ayudar con una abundante y generosa donación con lo que asegurasen que el trabajo se concretara en una escala de noble y amplia magnificencia."
(De vita Costantini III, XXIX)

Descripción de la Basílica constantina

"Para empezar adornó la misma cueva sagrada como la parte principal de toda la obra y el respetado monumento sobre el cual el ángel radiante de luz había declarado ante todo esa regeneración que fue manifestada en primer lugar en la persona del Salvador.

Este monumento, por lo tanto, el primero de todos, como la parte más importante de todo, el emperador con su cuidadosa magnificencia lo embelleció con columnas especiales, lo enriqueció profusamente con las más espléndidas decoraciones de todo tipo. 

El siguiente objeto de su atención fue un espacio de tierra de gran extensión y abierto al aire puro del cielo. Lo adornó pavimentándolo con piedras finamente pulidas y lo rodeó con tres costados de pórticos muy largos. Porque en el lugar opuesto a la cueva, o sea el lado este, la iglesia misma fue erigida; un trabajo noble que alcanzó una gran altura y que fue de gran extensión tanto en largo como en ancho. El interior de esta estructura tenía un piso de losas de mármol de diversos colores; mientras que la superficie exterior de las paredes, brillaban por las piedras pulidas que encajaban exactamente unas con otras, exhibiendo un grado de esplendor de ningún modo inferior al del mármol. En lo que respecta al techo, en la parte exterior estaba cubierto con plomo como protección de las lluvias invernales. Pero la parte interior del techo, que había sido terminado con trozos esculpidos que se extendían en series de compartimentos relacionados entre sí, como un vasto mar, sobre la totalidad de la Iglesia; y, habiendo sido completamente cubierto con oro puro, hacía que el edificio entero brillase como si fueran rayos de luz. Además de esto había dos pórticos a cada lado, con filas de pilares, altos y bajos, que correspondían en el largo con la iglesia misma; y también estos tenían sus techos adornados con oro. De estos pórticos, a los que estaban en el exterior de la Iglesia, los sostenían columnas de gran tamaño, mientras que los que estaban dentro se apoyaban en pilas de piedras hermosamente adornadas en la superficie. Tres puertas, ubicadas exactamente hacia el este, estaban dispuestas para recibir a las multitudes que entraban a la iglesia. Frente a estas puertas estaba la parte que coronaba todo, era el hemisferio que llegaba hasta la cima de la Iglesia. Éste estaba hecho en forma de círculo por doce columnas (de acuerdo al número de los apóstoles de nuestro Salvador). Los capiteles estaban embellecidos con boles de plata de gran tamaño, los cuales habían sido presentados como una espléndida ofrenda a Dios por el emperador mismo. En el siguiente lugar rodeó al atrio que ocupaba el espacio que conducía hacia las entradas frente a la Iglesia. Esto abarcaba primero el patio, luego los pórticos de cada lado y finalmente las puertas del atrio. Después de éstas, en el medio del mercado al aire libre, estaban las puertas de la entrada general, que eran de una gran exquisitez. Permitían a los paseantes desde fuera tener una visión del interior que no podía menos que inspirar asombro. El emperador erigió este Templo como un monumento conspicuo de la Resurrección del Salvador y lo embelleció por todas partes en una escala de imperial magnificencia. Continuó enriqueciéndolo con innumerables ofrendas de una belleza inexpresable y de varios materiales, - oro, plata, piedras preciosas… y el habilidoso y elaborado arreglo, que de acuerdo a su magnitud, cantidad y variedad, no nos permite en este momento el describirlo todo detalladamente." 

(De vita Costantini III, XXIV-XL Extraído de la Biblioteca de los Clásicos Cristianos del Wheaton College (Universidad de Wheaton).