En los Evangelios

Se cree que el evangelio de Marcos se escribió entre los años 67 y 70, el de Lucas entre el 75 y el 80, el de Mateo entre el 85 y el 90 y el de Juan hacia finales del primer siglo. Los exégetas adamite una fuente escrita común para Mateo y Lucas, anterior a Marcos.

Leyendo paralelamente los relatos de la resurrección podemos destacar algunas apreciaciones.

  • Lo esencial para Marcos,es el ángel que anuncia, en nombre de Dios, que Jesús ha resucitado. A diferencia del resto de los evangelios, las mujeres –por miedono dicen a nadie lo que han visto.
  • Para Lucastodas las apariciones se producen el día de la resurrección, en Jerusalén.
    Lucas insiste en el hecho de que Jesús explica las Escrituras a los apóstoles y les abre los ojos para que comprendan que “estas son las cosas que el Mesías debía sufrir para entrar en su gloria”, porque “así está escrito: el Mesías deberá padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará a todas las gentes la conversión y el perdón de los pecados, empezando por Jerusalén”. Además, los discípulos de Emaús lo reconocen rientra parte el pan. Palabra y Eucaristía dan a conocer a Cristo resucitado.
  • En Mateo resuena el eco de la polémica con los judios: El hecho de que la tumba se hubiera encontrado vacía era indiscutible, pero los judíos corrieron la voz de que habían sido los apóstoles quiete habían robado el cuerpo de Jesús.
  • Entre los hechos narrados sólo por Juan tenemos: el episodio de Pedro que corre al sepulcro con otro discípulo (sólo reflejado en el evangelio de Lucas), la aparición a Tomás y la pesca milagrosa tras la cual Pedro recibe el mandato de apacentar las ovejas de Jesús.
    El evangelista Juan desarrolla una reflexión teológica más avanzada sobre los hechos que narra. Esto se aprecia en las apariciones a la Magdalena y a Tomás. Jesús es la misma persona que han conocido y sin embargo no lo reconocen. La Magdalena cuando ve a Jesús piensa que era el jardinero. Sabe que Jesús ha muerto y por eso busca a dónde lo han llevado, porque en el sepulcro no está. El texto de Juan repite dos veces el término “se volvió – vuelta”. A muchos exégetas no les gusta esta repetición. ¿Se trata de un añadido o de dos versiones del relato unidas? Sin embargo aquí está el centro del relato. El evangelista hace que María se vuelva a Jesús, en dos ocasiones, porque tiene que reconocerlo dos veces ; primero, como idéntico al Maestro que murió y fue sepultado ; luego, como el Resucitado. Es decir, como el mismo y como distinto.
    El Crucificado está vivo. La Magdalena lo entiende cuando oye que le llama por su nombre: “¡María !”. Está vivo en su cuerpo pero su existencia ya no es terrenal y la relación con él será distinta: “No me
    toques”. “No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis” (Jn 14, 18-19) había prometido Jesús antes de marchar. Y, efectivamente, Jesús ha vuelto, resucitado, para estar con los discípulos aunque de forma distinta a como era antes: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14, 23). En el episodio de Tomás, la frase de Jesús: “Dichosos los que no han visto y han creído” (Jn 20,29) vale para nosotros, como valía también para los cristianos a los que escribía Juan. Tomás no debería haber tenido la necesidad de ver por sí mismo al Resucitado sino que debería haber creído a los discípulos que, habiéndolo visto, se lo habían anunciado.

En los Hechos de los apóstoles
En las cartas de Pablo