Significado de la muerte

«Cristo sufrió por vosotros, dejándoos un modelo para que sigáis sus huellas. El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló engaño ; el que, al ser insultado, no respondía con insultos ; al padecer, no amenazaba, sino que se ponía en manos de Aquel que juzga con justicia ; el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados». (1Pe 2,21-35).

Acojamos la exhortación del Espíritu: “Por tanto, también nosotros, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con constancia la carrera que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, por el gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios. Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo” (Heb 12, 1-3).


El Calvario
Las causas de la muerte