Las causas de la muerte

Directamente, la muerte del Dios-Hombre fue promovida por los judíos bajo la autoridad del prefecto romano, Poncio Pilato. Indirectamente, son responsabile de esta muerte los pecadores, es decir, toda la humanidad porque todos hemos pecado, cada uno según la gravedad de sus propias culpas. Todos por tanto, lo mismo que quiete estuvieron presentes, debemos golpearnos el pecho y volver la mirada a aquél a quien hemos traspasado.
En el Nuevo Testamento se recuerda también la responsabilidad del demonio este mundo y a los que considera primeros responsables de la crucifixión de nuestro Señor.

El amor salvífico de Dios Padre


La muerte de Jesús tiene otra causa, más profunda y decisiva que las anteriores: es el amor misericordioso de Dios Padre, amor que no tiene un por qué y es el por qué de todo.
Dios ha salvado a la humanidad pecadora por puro amor, porque es rico en misericordia. Esta es la verdad capital de la revelación.
El amor salvífico de Dios Padre ha sido compartido y testimoniado perfectamente por el Hijo: “Ninguno tiene amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Este amor supremo es el suyo y Jesús nos lo ha demostrado aquí, en el Calvario.

El Calvario
Significado de la muerte