La Gracia del Santo Sepulcro

En Jerusalén, en la basílica de la Resurrección es siempre la Pascua del Señor. La tumba vacía lo atestigua, el evangelio lo proclama: “¡El Señor ha resucitado realmente !”

Jerusalén tiene para los cristianos un corazón: la basílica del Calvario y la Tumba de Cristo, memoriales de los últimos sucesos de la vida terrena del Dios que se hizo hombre para nuestra salvación, murió y al tercer día resucitó según las Escrituras. Son los Santos Lugares de Cristo por excelencia, definidos por los Padres como el centro y el ombligo de la Tierra, las fuentes de las que el hombre obtiene la salvación y la vida. Los dos Santos Lugares son correlativos e inseparables, como lo es el misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo que aquí se cumplió y que se realiza
incesantemente.

La muerte de Jesús

La sepoltura

La resurrección de Jesús