Capilla de los Cruzados

Restaurada tras las excavaciones arqueológicas y la restauración del convento franciscano, la capilla de los Cruzados es una poderosa estructura constantiniana cubierta con una bóveda de cañón rebajada realizada durante la restauración de Modesto. La capilla, formada por una sala más amplia unida a un vano reducido por la presencia de un muro que separa las propiedades de franciscanos y griegos, formaba parte del vasto complejo del patriarca constantiniano y se conectaba con el patio por una serie de puertas.
La estancia, desconocida hasta 1719, se utilizó en un primer momento como almacén y, tras la restauración, como capilla para la celebración de la eucaristía por los grupos de peregrinos. Una puerta al fondo de la sala conduce a una de las numerosas cisternas excavadas en parte en la roca y utilizadas para recoger el agua de la lluvia. El vano más pequeño, que hoy acoge al altar, es parte de una estancia más grande donde las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz los restos de la estructura de unas prensas para la uva y el aceite conectadas con canales para recoger el líquido exprimido. El vino y el aceite eran necesarios tanto para la liturgia del gran complejo constantiniano como para el mantenimiento del clero.

Convento franciscano