Tumba de José de Arimatea

"Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios." (Lucas 23, 50-51)

Tumba de José de Arimatea

Entrando en la habitación colocada al oeste entre los pilares de la Rotonda, se observa una habitación oscura y mal tenida. Se trata de la capilla llamada “de los Sirianos”, comunidad que perdió varios derechos dentro de la basílica.
Esta misma lucha por los derechos entre Sirianos y Armenios por la propiedad del vano la ha llevado a su degradación. Un pequeño pasaje en la pared lleva hasta la Tumba de José de Arimatea: según la tradición, habiendo ofrecido su propia tumba a Jesús y como no quiso ser sepultado en la misma, el representante del Sinedrio lo depuso en esta tumba.
Ciertamente, este descubrimiento confirma la vocación a área sepulcral de este lado del monte Gareb. El metropolita Siro Ortodoxo celebra allí la misa con sus fieles todos los domingos.

Sepultura y resurrección