Pasión, crucifixión y unción

questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
questa immagine fa parte di una sezione della pianta di santo sepolcro
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    questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
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    La basílica del Santo Sepulcro, una vez que se cruza el umbral, se abre al peregrino con su carga de memorias reunidas justo en el lugar en el que ocurrieron: aquí, Jesús fue crucificado y venció la batalla contra la muerte. Entrando en la basílica por la derecha, se articulan las memorias relacionadas con la pasión, muerte y unción de Jesús.

    Por algunos ripiados escalones, a la derecha de la entrada, se sube hasta el “monte” Gólgota. La roca en la que se clavó la cruz y que tenía que encontrarse al abierto en tiempos de la peregrina Egeria, se eleva todavía hoy unos 5 metros y es visible desde varios puntos de las vidrieras.

    La planta elevada realizada por los cruzados está subdividida en dos naves: a la derecha, la capilla de la Crucifixión, propiedad de los Latinos, en la que se ofician la X y la XI estación del Vía Crucis y donde se recuerda cuando le quitaron los vestidos a Jesús y su crucifixión, tal y como se muestra en el mosaico de fondo; a la izquierda, la Capilla del Calvario que pertenece a los Griegos Ortodoxos, es el lugar donde los fieles se pueden arrodillar ante el altar para tocar, a través de un disco de plata, el punto en el que se clavó la cruz del martirio de Jesús. Aquí se cumple la XII estación del Vía Crucis donde Jesús, muriendo, entregó su espíritu al Padre, mientras la XIII está colocada delante el altar de la Mater Dolorosa.

    La capilla que se encuentra bajo el Calvario está dedicada a Adam, el progenitor de la humanidad. Es el lugar donde los cruzados depusieron a Goffredo di Buglione y Baldovino, primer rey de Jerusalén.
    Las tumbas cruzadas fueron destruidas por los Griegos Ortodoxos durante la restauración que siguió al incendio de 1808.

    Antiguas tradiciones jerosolimitanas han sido fijadas en algunas capillas que se articulan a lo largo de la galería oriental: partiendo desde la Capilla de Adam se encuentran las capillas de la Columna de los Improperios, de la División de las vestes y de San Longino, para llegar hasta la Prisión de Cristo.

    Entrando en la pequeña habitación de la Prisión se atraviesa el portal decorado con los capiteles cruzados que representan una insólita versión de Daniel en la fosa de los leones. La piedra de la unción colocada delante de la entrada de la basílica, citada por primera vez por el peregrino Ricoldo da Montecroce en 1288, recuerda el rito de la unción del cuerpo sin vida de Jesús y es particularmente venerada especialmente por los peregrinos ortodoxos. El moderno mosaico colocado en la pared posterior permite seguir mediante las escenas representadas el recorrido de Jesús, cuando lo bajaron de la cruz, fue uncido con aceites perfumados y depuesto en el sepulcro nuevo de José de Arimatea.

    Según los Evangelios, algunas mujeres siguieron de cerca los sucesos: aunque el recuerdo de las “tres Marías” está fijado en el edículo construido sobre la piedra circular que se encuentra no muy lejos de la piedra de la unción, en dirección del Anastasis, delante del mosaico armenio de la crucifixión obra de los años ’70 del Novecientos.