Plaza y entrada

questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
questa immagine fa parte di una sezione della pianta di santo sepolcro
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    questa immagine rappresenta tutta la planimetria del santo sepolcro con le linee di contorno delle varie sezioni
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    A través de las estrechas calles del Suk de la Ciudad Vieja, llenas de vendedores, souvenir religiosos y peregrinos curiosos, se llega casi sin darse cuenta delante de la entrada de la basílica del Santo Sepulcro. Ante una placeta empedrada rodeada de edificios se abre la fachada de la iglesia cruzada con sus entradas, de las que sólo la de la izquierda permanece abierta, sobre las que se encuentran el mismo número de ventanas enmarcadas por arcos ligeramente puntiagudos y elaborados con motivos vegetales.

    En la época cruzada, las dos puertas estaban adornadas por lunetas decoradas: la de la derecha tenía un mosaico con la figura de la Virgen María, la de la izquierda todavía conserva las huellas del opus sectile realizado con preciosos mármoles esculpidos. Cuando terminaron la fachada, los cruzados añadieron el campanil en la esquina izquierda de la plaza, que en la actualidad se encuentra sin las plantas superiores que se derrumbaron en 1545. Por la derecha, una escalinata abierta lleva hasta un pórtico cubierto por una pequeña cúpula cilíndrica, el original acceso exterior al Calvario, después transformado en la pequeña Capilla de los Francos, de propiedad Latina, dedicada a la Virgen Adolorada.

    Entrando en el patio, a lo largo de las gradas que llevan hasta el empedrado, todavía se pueden ver las bases de las columnas que sostenían el pórtico cruzado. Las columnas se enviaron como regalo a la Meca por deseo de los Corasmios en 1244. Por los laterales este y oeste del patio se abren las entradas a las capillas griego-ortodoxas, armenias y etíopes, además de al convento griego que se extiende por el lado oriental.

    El único acceso al Santuario, con los dos batientes de madera del portón del tiempo de Saladino, está custodiado por dos familias musulmanas, Judeh y Nuseibeh, que cumpliendo los mismos gestos enseñados de padre a hijo, realizan cada mañana y cada tarde el ritual de apertura y cierre del exterior de la basílica.

    Una vez que se cruza el umbral, a la izquierda se encuentra todavía un banco, el “sillón usada por los porteros musulmanes”, donde hoy se sientan los peregrinos y los religiosos de las Comunidades al servicio de la basílica.

    Plaza y entrada