Bajo el dominio turco

Maestro Boucicaut

El año 1517, el centro de poder del mundo islámico se transfiere de la dinastía mameluca de Egipto a los turcos otomanos. El sultán, que residía en Constantinopla, favorecía a la Iglesia greco-ortodoxa y eso causó muchos roces entre griegos y latinos.
Un terremoto, en 1545, derribó parte del campanario. El dinero y las intrigas palaciegas convirtieron el Santo Sepulcro en un trofeo al mejor postor. Entre 1630 y 1637 algunas partes de la basílica cambiaron de manos hasta en seis ocasiones.
En 1644 los georgianos, no pudiendo satisfacer el pago de las tasas, dejaron la basílica y, poco después, se fueron también los abisinios. Los franciscanos consiguieron adquirir los espacios abandonados por las otras comunidades.
En 1719, tras las largas discusiones, los franciscanos comenzaron la restauración de la cúpula de la Anástasis. Con el temor de que los trabajos se paralizaran sin motivo, emplearon 500 trabajadores custodiados por 300 soldados.
Se rehizo la cúpula y el tímpano con las ventanas ciegas, pero se perdieron los mosaicos, demasiado dañados. Los armenios rehicieron la escalinata de la Capilla de Santa Elena y los griegos demolieron los pisos que amenazaban la ruina del campanario. El edículo fue restaurado en 1728.
Un decreto del Sultán, en 1757, atribuyó a los griegos la propiedad de la basílica de Belén, la Tumba de la Virgen y, en común con los latinos, algunas zonas de la basílica del Santo Sepulcro. Desde entonces no se han realizado grandes cambios en lo que se refiere a la propiedad de los Santos Lugares.


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