Los Franciscanos en el Santo Sepulcro

Elzearn Horn

En 1342, con la aprobación del papa Clemente VI, el honor de custodiar los Lugares Santos se asignó a los Franciscanos, presentes en Tierra Santa desde 1335. Desde entonces, los frailes franciscanos ocupan la Capilla de la Aparición de Jesús resucitado a su Madre.
Fray Nicolò da Poggibonsi, que en aquellos años se encontraba en Jerusalén visitando la basílica del Santo Sepulcro, escribió: «En el Altar de Santa María Magdalena ofician los Latinos, es decir los Frailes Menores, o Cristianos latinos; que en Jerusalén y más allá de los mares, es decir, en Siria y en Israel y en Arabia, y en Egipto, no hay más religiosos, ni sacerdotes, ni monjes, si no los Frailes Menores y éstos se llaman Cristianos Latinos».
El archimandrita ruso Gretenio, cuenta que dentro de la basílica, cerrada durante todo el año excepto en las fiestas pascuales y de los peregrinajes, se encuentran permanentemente un sacerdote griego, un georgiano, un franco – es decir, un fraile menor-, un armenio, un jacobita y un abisinio.
Fue un periodo de relativa calma: las diferentes Comunidades cristianas presentes en el Santo Sepulcro consiguieron celebrar juntas los ritos de la Semana Santa, incluida la procesión del Domingo de Palma.

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