La destrucción de Al Hakim

Columnas destruida por los soldados de Al Hakim

En el 1009 d.C., el fanático califa fatimita de Egipto al-Hakim bi-Amr Allah emitió la orden explícita de destruir las iglesias de Palestina, Egipto y Siria, y sobre todo el Santo Sepulcro, tal y como narra el historiador Yahia ibn Sa’id.
Se trató de una destrucción radical del santuario que llevó a la demolición de la iglesia del Calvario, de lo que quedaba de las estructuras que sobrevivieron del Martyrion y abatimiento completo del Edículo del Sepulcro. Todos los restos arqueológicos y los objetos de decoración fueron destruidos o robados. La furia devastadora se detuvo solamente ante la robusteza de las estructuras constantinas del Anastasis que se salvaron en parte porque estaban sumergidas por los restos de la destrucción.
La reconstrucción inició pocos años después pero la complejidad del proyecto constantino se perdió para siempre y la Rotonda del Anastasis se convirtió en el fulcro de la iglesia y la única basílica del complejo nominada en las fuentes históricas sucesivas. La restauración, de la que se encargó la Corona Imperial de Bizancio, terminó en 1084, bajo el reinado del emperador Constantino Monomaco.

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